Mis avatares preferidos


Una pequeña muestra de mis avatares preferidos,  por orden de aparición los utilizo cuando me siento… libre, guerrera, ligera, amorosa, añorada y pensativa… el último es como estar entre nubes pero no en las “nubes”. 😎

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Posturas mil…


ARREGLANDO EL ORDENADOR… :lol:

Me imagino la postura más difícil que se puede hacer intentando desmontar una torre. Un día me decidí  abrir mi ordenador, un pentium de la era jurásica, encontré muchas cosas interesantes entre ellas una tarjeta que la verdad no se para que servía, me dedique a soldar enlaces, quitar, pegar, le di unos revolcones que no veas… en fin que si ya no funcionaba, dejo de hacerlo para el resto de sus días. Fue divertido mientras duro… TOC, TOC: (esta es la voz de mi conciencia) Diana el tema no era ese y tu lo sabes el chico no estaba desmontando la torre, en realidad estaba intentando montar… la Torre. Pues eso que si alguien quiere montar o desmontar una torre que practique. Seguro que siempre se adquiere experiencia que nunca viene mal en estos casos.

Ah! y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. :wink:

otra…


Corazón roto

Fueron muchos ratos felices
los que junto a ti pasé
y por mucho que me querías
nunca te olvidaré
ya se que quieres a otra,
ya se que me has olvidado,
pero ella nunca te dará
todo lo que yo te he dado
te dí todo mi cariño,
te dí toda mi ilusión
y ahora me pagas con esta traición
ahora que todo ha acabado
márchate lejos de mi
pero solo te digo una cosa:
que no la engañes como a mi.

http://www.poesía.es

Mientras baja la nieve


MIENTRAS BAJA LA NIEVE

Ha bajado la nieve, divina criatura,
el valle a conocer .
Ha bajado la nieve, esposa de la estrella.
¡Mirémosla caer!
¡Dulce! Llega sin ruido, como los suaves seres
que recelan dañar .
Así baja la luna y así bajan los sueños.
¡Mirémosla bajar!
¡Pura! Mira tu valle cómo lo está bordando
de su ligero azahar .
Tiene unos dulces dedos, tan leves y sutiles,
que rozan sin rozar.
¡Bella! ¿No te parece que sea el don magnífico
de un alto Donador?
Detrás de las estrechas su ancho peplo de seda
desgaja sin rumor.
Déjala que en la frente te diluya su pluma
y te prenda su flor.
¡Quién sabe si no trae un mensaje a los hombres,
de parte del Señor!


Gabriela Mistral