Siempre he pensado que, por lo general, la mujer vale mucho más que el hombre, en todos los sentidos. Lo único que tiene en su contra la mujer ante el hombre es que éste tiene una mayor fortaleza física, la fuerza bruta que a veces utiliza en contra de las mujeres. La mujer no es el sexo débil, de hecho la considero más fuerte que el hombre; pero sí más fragil, como anteriormente he apuntado. Por ello mismo el hombre debía de proteger a la mujer en su mayor debilidad y no utilizar esa arma, la de su fuerza en contra de ella. De las mujeres venimos y sin ellas el hombre no sería nada. Los dos géneros somos complementarios, pero el hombre no se debe imponer a la mujer, al revés reconocer que la mujer nos aporta muchísimas cosas positivas que los hombres poseemos en mucho menor grado, como la prudencia, la serenidad, el sobrellevar toda clase de dolor, la paciencia, incluso la sensatez. La mujer es el mejor aliado que el hombre puede tener, quien maltrate a una de ellas es un salvaje, degenerado, cobarde y acomplejado; no es un hombre.
Hola internaut@s, soy Dianadebcn... :grin: He decidido compartir mis locuras :lol: con tod@s vosotr@s, simplemente para pasar el rato y como dice mi amigo Reygecko ahorrarse el psiquiatra. Vivo en Barcelona pero me une algo a Madrid muy especial, me encantan las imágenes, vídeos y cualquier medio que permita entender la vida visualmente... mis palabras son palabras. Os invito a ver, leer y deciros que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Ahí!!!! se me olvidaba, intento ser linuxera, me encantan los lobos :roll:
Siempre he pensado que, por lo general, la mujer vale mucho más que el hombre, en todos los sentidos. Lo único que tiene en su contra la mujer ante el hombre es que éste tiene una mayor fortaleza física, la fuerza bruta que a veces utiliza en contra de las mujeres. La mujer no es el sexo débil, de hecho la considero más fuerte que el hombre; pero sí más fragil, como anteriormente he apuntado. Por ello mismo el hombre debía de proteger a la mujer en su mayor debilidad y no utilizar esa arma, la de su fuerza en contra de ella. De las mujeres venimos y sin ellas el hombre no sería nada. Los dos géneros somos complementarios, pero el hombre no se debe imponer a la mujer, al revés reconocer que la mujer nos aporta muchísimas cosas positivas que los hombres poseemos en mucho menor grado, como la prudencia, la serenidad, el sobrellevar toda clase de dolor, la paciencia, incluso la sensatez. La mujer es el mejor aliado que el hombre puede tener, quien maltrate a una de ellas es un salvaje, degenerado, cobarde y acomplejado; no es un hombre.